Natillas, Bombas y Una Nueva Vida
Corretean por el salón, relamiéndose. Desprendiendo esos encantadores alborozos que tan solo la inocencia de un niño es capaz de irradiar. Envolviéndolo todo con su luz. Se acercan, una y otra vez, al bufé del hotel, iniciando, sin quererlo, una simpática yincana, en busca de las piezas más suculentas. Esta noche, hay coliflor rebozada, costillas...










