VERGÜENZA

03.10.2017

Me sigue dejando absorta la batalla dialéctica e icongráfica que hemos alzado a la palestra estos días. Una vez más, hemos dejado claro que somos unos auténticos fuleros amantes de la bajeza humana más cutre. Siento vergüenza por el protagonismo de una violencia transversal, por parte de unos y otros. Ya no es que haya sido desmedida o no, es que simplemente no tenía que haberse dado, bajo ningún puto concepto. Vergüenza por la pésima gestión política. Vergüenza por los gomazos, los escupitajos, los empujones por escaleras, los "hijos de puta", los tironazos, los vallazos, los pelotazos. Vergüenza por el maldito "periodismo ciudadano", que en lugar de ejercer un verdadero servicio social, tan solo exponencia y enquista la ira, el odio. Vergüenza por permitir espacios de difusión para mentalidaes escolares que se dedican a comparar quién es más malo que otro, o si uno ha ficcionado más de la cuenta un porrazo. Vergüenza por los chupópteros extremistas que se aprovechan del caos para generar todavía más caos. Vergüenza por la simbología desvirtuada. Vergüenza por el fanatismo. Vergüenza por aquellos que desde la trinchera se dedican a ejercer de agitadores de masas. Vergüenza por la nauseabunda imagen externa proyectada. Vergüenza por la tensión estructural que ya se venía cocinando y ha explotado. Vergüenza, porque si esto ha sido alguna vez un país, de país no queda nada, pues lo hemos roto entre todos. Vergüenza. 

© 2017 Lara Escudero. Todos los derechos reservados.
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